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Aunque siempre se ha identificado a las famosas Majas de Goya, la desnuda
y la vestida, como la decimotercera Duquesa de Alba, Cayetana de Silva
Álvarez de Toledo, lo cierto es que sobre tal identidad no hay absoluta
certeza, ni documento alguno que lo atestigüe.
Muchas palabras se han escrito sobre estas dos obras maestras de la
Historia del Arte, no sólo por el enigma del personaje retratado sino,
y en especial la "Maja desnuda", por tratarse del primer desnudo femenino
que ofrece totalmente a la vista del espectador, y justo en el centro
del cuadro, el vello púbico. Sobre un canapé de terciopelo verde, cubierto
por una sábana y almohadones de encaje blanco, descansa el cuerpo desnudo
de la mujer. Todo el cuadro está concebido mediante un alarde de transparencias
y gradaciones tonales que denotan la magistral pincelada de su autor,
don Francisco de Goya y Lucientes.
El desnudo se muestra sin ningún recato. La pose, con los brazos en la nuca, deja bien patente la redondez de los pechos, mientras que la inclinación de las caderas ofrecen a la vista toda su sensualidad. La mujer dirige su mirada al espectador, por lo que no se disimula la existencia de un
voyeur: el mismo pintor supuestamente enamorado, o aquellos visitantes al gabinete secreto en donde el cuadro se guardaba.
Por su parte, el otro cuadro, el de "La Maja vestida", repite la misma composición, la misma pose en diagonal y los brazos colocados detrás de la cabeza. Aquí el homenaje lo rinde el artista no al desnudo sino a la finura y transparencia de los tejidos.
Pero, ¿quién encargó estas dos obras?. ¿Fue la misma supuesta retratada, Cayetana de
Alba? En su poder se encontraban hasta que con su muerte, en 1802, se hizo el reparto de sus bienes,
y fueron a a pasar a manos de Manuel Godoy. O, ¿fue un encargo del favorito de Carlos IV, que tras su caída y al inventariar sus bienes se incluyen entre otras, las dos Majas, la desnuda y la vestida, con el nombre de "Dos
gitanas"? Si hubiera sido un encargo de Godoy a Goya, la retratada podría ser la amante de aquel, Pepita Tudó, cuya cabeza luego se rehizo al casarse con la condesa de Chinchón.
Pero, si la modelo del desnudo era la de Alba, puesto que existen rasgos y proporciones corporales que se corresponden, el cuadro habría sido pintado cuando Goya y la aristócrata estuvieron en Andalucía en 1797, en el Palacio del Rocío, en el Coto de Doña Ana.
Solos y en un entorno de clima cálido, se supone una lógica relación de intimidad y de impudor de ella ante la mirada del genio enamorado. Sin embargo, temores inquisitoriales y miedo a desvelar la relación dejaron en suposición la verdadera identidad de las Majas. Para evitar riesgos el artista pintó un rostro que no se correspondía con los rasgos de Cayetana; una especie de máscara que contrasta con la sensualidad de su cuerpo.
Al misterio sobre la identidad del personaje retratado se suma la suposición de que la "Maja vestida" la realizó Goya para superponerla a la "Desnuda". Se dice que los dos cuadros se hallaban en el reservado del palacio y estaban colocados de una manera muy particular: la Maja Vestida servía de marco para tapar a la Desnuda, es decir, que mediante la acción de un mecanismo el cuadro de la mujer vestida daba paso al de la desnuda.
Este hecho, siendo muy atractivo, es hipotético que en su origen fuera de esta manera. La "Maja vestida" es de menor tamaño que la "Desnuda", y no coinciden exactamente las fechas de realización. De la desnuda se sabe que fue antes de 1800, quizá 1797, y de la vestida se conoce su existencia segura desde 1808.
De todas formas, era muy lógico extremar la precaución en una época en que la Inquisición
aún embestía contra todo aquello que consideraba contrario a la moral.
De hecho, el 16 de marzo de 1815, el Tribunal de la Inquisición ordena a Goya presentarse para que reconozca y declare si aquellos dos cuadros, Las Majas, eran obra suya, por encargo de quién y qué fines se propuso. Respuestas que aún hoy son desconocidas, lo que ha dado
pie a múltiples y muy contradictorias disquisiciones.
Sea o no Cayetana de Alba, Pepita Tudó, una gitana, una mezcla de rostro y cuerpo de diferente mujeres, la importancia del cuadro reside en que es uno de los pocos desnudos de la pintura española. Francisco de Goya se basó en distintas fuentes: "Ariadna" de la estatuaria clásica, la "Venus" de Tiziano, la "Venus del espejo" de
Velázquez; pero tuvo además trascendentes repercusiones en los artistas del porvenir: la "Olimpia" (1863) de Edouart Manet,
por ejemplo. Y ha sido profusamente reinterpretada durante el siglo XX, en especial por aquellos creadores que utilizan las obras maestras para determinar su propio lenguaje de la modernidad.
Asimismo el cine se ha apropiado de la imagen de las "Majas"
en las películas dedicadas a la biografía de Goya; citemos las dos últimas
Volaverunt (1999) de Bigas Luna y "Goya" (1999) de Carlos Saura; en ellas hacen el papel de
Cayetana Aitana Sánchez Gijón e Isabel Verdú, respectivamente.
Mª Dolores A. Fernández
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