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Violencia sexual en los grabados de Goya

¿Por qué?Los horrores de la Guerra de la Independencia, y sus desastrosas consecuencias humanas, conmovieron tan hondamente a Francisco de Goya que expresó sus sentimientos de repulsa en las imágenes más brutales jamás dibujadas. La contradicción entre los sucesos que el pintor estaba viviendo - la invasión napoleónica y la consiguiente resistencia española - y su fidelidad a los ideales ilustrados, le hundió en un desencanto y una amargura claramente visible en las láminas que comenzó a grabar en 1810: "Los desastres de la guerra". La crueldad es la misma en el bando francés como en el español. En estos grabados no hay héroes ni proezas, ni líderes ni militares victoriosos; es, sencillamente, el hombre llevado a la brutalidad ante la visión, el sufrimiento y la misma condición de violencia.

Ni por esasGoya plasmó lo que hay detrás, en la trastienda, lo que no se ve ni se escucha en los gloriosos relatos épicos. Junto al valor, orgullo, sacrificio, patriotismo, demostrados por el pueblo anónimo, coexisten el miedo, el terror, pero también el salvajismo y la cruenta resistencia. La mujer, ejemplo de valentía y de sacrificio, protagoniza algunas de estas estampas. Con arrojo se defiende ante los ataques, empuña el cañón, protege a su prole, o puede convertirse en una fiera sanguinaria para evitar ser brutalmente violada: "Ni por esas". El ultraje por parte de los soldados franceses se hace más dramático aún si es en presencia del esposo o del padre maniatados: "Amarga presencia".

Eso es peorEl maestro aragonés de la pintura universal testimonia en estas imágenes que la crueldad y el salvajismo no tienen límites: si las mujeres son violadas, denigradas, los hombres son reducidos a meros objetos que pueden ser decapitados, destrozados, castrados, convertidos en fin en despojos humanos. Sila mujer grita y forcejea con el violador, el hombre aparece mutilado y empalado: "Esto es peor"; ahorcado: "Por qué?. Seres privados no solo de su vida, sino también de su dignidad como seres humanos. Así mismo, el pueblo invadido puede por venganza convertirse en "Populacho", y ajustar cuentas cometiendo las mismas humillaciones y barbaridades de las que él es o ha sido víctima. En esta estampa de tono despectivo, Goya nos muestra cómo el cadáver desnudo de un francés es inhumanamente golpeado por los españoles. Sucesos ocurridos a plena luz, o en la oscuridad de una arquitectura abovedada.

populachoEstas "miserias de la guerra", escenas dibujadas y grabadas al aguafuerte y aguatinta, se revelan aún más dramáticas debido a los contrastes muy acusados de luces y sombras, con apenas matizaciones; igual que su tortuoso lenguaje expresionista. Con anterioridad, muy pocos artistas destaparon con tanto arte como arrebatada pasión la verdadera condición humana, en su estado más salvaje. Gritos de dolor, posturas forzadas, movimientos desgarrados, la mano maestra de Goya supo plasmar la tragedia de la guerra y sus consecuencias, elevando los hechos a categoría universal. Nada tan gráfico para expresar el poder del invasor sobre el invadido, del fuerte sobre el débil, del hombre sobre el hombre mismo. Amarga presenciaLa mordacidad con la que Goya denuncia hechos de violencia y crueldad confirman la visión negativa que tenía del hombre y del mundo, un fuerte desengaño del que nunca se recuperó. Quisiéramos que sólo fuese como un mal sueño, un producto de la fantasía de su autor, pero tristemente no fue así. El ser humano parece que jamás aprende de los errores del pasado, y la historia desgraciadamente se repite....

 

Mª Dolores A. Fernández

 

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