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El pensamiento del sabio judío Sigmund Freud (1856-1939)
dio lugar a diversas corrientes de psicología clínica, de corte humanista, que
surgieron como alternativa al conductismo. Liberar a los pacientes de sus defensas neuróticas
podía dar lugar a que se cuestionaran ciertos mecanismos de control social y familiar. Esto
incomodó al fascismo, que quemó públicamente sus libros, y también a los cristianos más fundamentalistas.
A pesar de su lucidez al interpretar todo lo relacionado con la sexualidad, Freud fue algo más conservador que
su discípulo Wilhelm Reich.
Este concibió la idea de una revolución sexual
que eliminara las trabas sociales y educativas a la libre expresión de la sexualidad. Freud,
sin embargo, opinaba que la rica cultura de nuestras sociedades se basa
precisamente en la sexualidad reprimida, canalizada
adecuadamente a través de la sublimación. |