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Psicopathia sexualis
de Richard Von Krafft-Ebing

- Fetichismo.

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7- Masoquismo 9 - Bestialismo         

P, de cuarenta años, soltero, cerrajero de profesión y con temperamento artístico, tuvo un padre que estuvo loco durante un tiempo y una madre muy nerviosa. Creció bien y era inteligente, pero pronto se vio afectado por tics y alucinaciones. Nunca se había masturbado. Amaba platónicamente y solía soñar con planes matrimoniales. A veces, aunque raramente, copulaba con prostitutas; nunca quedó satisfecho con dichas relaciones, más bien le disgustaban. Tres años atrás sufrió un percance económico que lo dejó en la ruina y, además, tuvo una enfermedad febril acompañada de delirios. Ambas cosas tuvieron un efecto desfavorable sobre su sistema nervioso, que ya lo predisponía negativamente de modo hereditario.

El 28 de agosto de 1889, P fue detenido en Trocadero (París) cuando le cortaba por la fuerza los cabellos a una joven. Fue detenido con el pelo en la mano y un par de la tijeras en el bolsillo. Trató de disculparse alegando turbación mental momentánea y una pasión irresistible; confesó que había cortado pelo unas diez veces y que lo guardaba con gran placer. Al registrar su casa se encontraron sesenta y cinco postizos y trenzas de pelo, clasificados en cajas. P ya había sido detenido una vez, el 15 de diciembre de 1886, en circunstancias similares, pero fue liberado por falta de evidencias.

P afirmó que desde hacía tres años, cuando estaba a solas en su dormitorio, se sentía enfermo, ansioso, excitado y mareado, y entonces lo asaltaba el impulso de tocar los cabellos femeninos. Si lograba tocar con las manos el pelo de alguna muchacha, se excitaba de forma muy intensa, tenía una erección y eyaculaba, sin buscar ningún otro tipo de contacto físico con ella. De regreso a casa, se sentía avergonzado de lo ocurrido; pero el deseo de poseer pelo, siempre acompañado de un gran placer sexual, se había ido haciendo más intenso. Le parecía extraño que, con anterioridad, incluso durante sus relaciones más íntimas con mujeres, nunca hubiera experimentado tales sentimientos.

Una noche no pudo resistir el impulso de cortar el pelo de una joven. Con la cabellera en su mano, ya en casa, el proceso sensual se repitió. Se sintió impulsado a restregarse el cuerpo con el pelo y a envolverse los genitales con él. Por último, bastante exhausto, se sintió tan avergonzado que no salió de su casa en varios días. Tras unos meses de descanso sintió de nuevo el impulso de poseer pelo femenino, sin que le importase de quién. Cuando lo lograba, se sentía imbuido de un poder sobrenatural e incapaz de devolver el botín. Si no lograba el objeto de su deseo se deprimía mucho, regresaba a toda prisa a su casa y allí se extasiaba con su colección de cabelleras. Las peinaba y las mimaba, logrando así intensos orgasmos, satisfaciéndose a sí mismo con la masturbación. Si el pelo estaba expuesto para su venta en una caja de peluquería, no le hacía la menor impresión; necesitaba que estuviera colgando de una cabeza femenina.

Cuando llevaba a cabo su acto solía encontrarse en tal estado de frenesí que tenía sólo una apreciación imperceptible de lo que estaba haciendo y luego no recordaba nada. Cuando tocaba el pelo con las tijeras le sobrevenía la erección y, en el instante de cortar, la eyaculación. Desde su percance económico, tres años atrás, sufría pérdidas de memoria, fatiga mental, terrores nocturnos e insomnio.

P lamentó profundamente su crimen. No sólo se le encontró pelo, sino gran número de horquillas, cintas y otros artículos femeninos de peluquería que se había ido procurado. Coleccionaba esas cosas de manera obsesiva, así como periódicos, pedazos de madera y otros objetos inservibles, de los que nunca se desprendía. También tenía un miedo extraño, para él inexplicable, de pasar por cierta calle; si trataba de hacerlo, se ponía enfermo.

La opinión médico-legal lo consideró hereditariamente predispuesto y probó el carácter claramente involuntario e impulsivo de estos hechos delictivos; que eran actos inducidos por una idea imperiosa, acompañados de un sentimiento sexual anormal. Fue perdonado y enviado al manicomio.
  
  

7- Masoquismo 9 - Bestialismo
 
 


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